El pasaje porteño como presa de una disputa política que recién empieza
Sin escuchar las recomendaciones
del comité español a quien convocó expresamente para esa labor, desestimando la
medida cautelar presentada por la diputada María José Lubertino y, desde luego,
omitiendo las recomendaciones de los trabajadores del subte, el 12 de enero
pasado Mauricio Macri decretó el cierre de la Línea A de subterráneos, con
motivo de efectuar la "actualización" de sus vagones que fueron
comprados por el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, con recursos de la
Nación.
El reemplazo
de los 90 vagones que componían el total de las formaciones de la Línea A por
45 nuevos vagones chinos y otros 25 coches de marca Fiat que pasarán de la
línea B a la A, ocasionará según el “metrodelegado” Roberto Pianelli una
frecuencia mucho menor. "Hay estaciones que no se van a abrir, como
Piedras, Pasco y Alberdi, y no van a inaugurar ninguna de las estaciones
nuevas, Flores y Nazca. Tengo entendido que podrían mantener cerradas también
Puán y Carabobo”, aseguró.
El
achicamiento del servicio, según el metrodelegado, consiste en disimular la
disminución de coches: “el PRO quiere un subte chico, para pocos, con algunos
retoques estéticos pero sin cambiar el paradigma actual. No le interesa que
llegue a toda la ciudad, de Mataderos a Saavedra. Por eso no hacen los kilómetros
de subte que prometieron. Macri ya avisó que no va avanzar muchos kilómetros de
subte en los años que le quedan”, puntualizó el metrodelegado, en una
entrevista a Página 12.
Por su parte,
el presidente de Sbase, Juan Pablo Piccardo precisó, mediante un comunicado,
que “es absolutamente imprescindible el cierre de la Línea A para realizar
estas adecuaciones, las cuales implican, entre otras cosas, el cambio de
potencia, alistamiento, prueba de coches y capacitación de guardas y
conductores”.
Sin embargo,
el ministro de Interior y Transporte, Florencio Randazzo, afirmó días atrás que
"los 45 nuevos coches se deberían poner en funcionamiento sin cerrar el
servicio", y reiteró que cerrar la Línea A es “una verdadera locura".
"Sólo la
insensibilidad de (Mauricio) Macri, quien no entiende la importancia del
transporte público para los trabajadores y los comerciantes, puede justificar
el cierre total del servicio por casi 60 días", manifestó el funcionario
quien concluyó: “A Macri no le interesan ni los usuarios ni los
comerciantes".
Pero todo se
agravó cuando Mauricio Macri anunció que no concurriría a la reunión a la que fuera
convocado por el gobierno nacional para tratar el aumento de la tarifa a 3,50
pesos y que en su lugar irían los funcionarios porteños del área. Randazzo,
consideró que el jefe de Gobierno, “que tanto pregona el diálogo, faltará una
vez más a la invitación que le hice” y lamentó “no contar con su presencia para
un tema que es de suma importancia para los vecinos”.
Antes de ello la
presidenta Cristina Fernández de Kirchner había advertido que “no se pueden
fijar tarifas tan altas cuando afectan a millones de personas de diferentes
jurisdicciones”. “Ya se pueden observar las interminables colas de colectivos,
consecuencia de haber cerrado sin necesidad la línea A”.
Vale decir que
cuando Macri recibió el subte decretó el aumento de su valor en un 127 por
ciento. Ya comenzado 2013 y con una ley que permite subsidiar la tarifa, Macri
optó por convocar a una audiencia pública para aumentar el pasaje a 3,50
mientras la vicejefa porteña, María Eugenia Vidal, confirmó que la audiencia
será el 1º de marzo, aunque no aclaró dónde se hará.
Ante el
anuncio del aumento, la presidenta volvió a pronunciarse vía Twitter:
“Imprescindible e impostergable la reunión sobre coordinación tarifaria. Muchos
usuarios, fundamentalmente los de menores ingresos, utilizan hasta tres medios
de transporte diariamente para ir a trabajar –y- Estas son las cosas que los
gobernantes deben acordar y cooperar. La gestión concreta. No la photo
opportunity. ¿Se entiende?”.
Aunque olvidó
adrede el acta-acuerdo que él firmó con el Gobierno Nacional, que establece que
los subsidios nacionales seguirán sólo durante 2012, Macri respondió: “No tenemos
vocación de aumentar, pero nos retiraron los subsidios. No tenemos una
maquinita para hacer billetes”, y aseguró que la tarifa técnica es “superior a
6 pesos”, aunque todavía no se hizo una auditoría, ni desde el PRO supieron explicar
de dónde surge ese número.
El
kirchnerismo decidió instalar mesas en la Ciudad para recolectar firmas en
contra del aumento de la tarifa del subte, entre quienes se presentarán el
diputado Carlos Heller, los legisladores Gabriela Cerruti, Delia Bisutti y
Edgardo Form y, a la vez, legisladores porteños y metrodelegados acusaron a la
gestión macrista de cerrar la línea A de subtes “sólo para reinaugurarla con un
acto político” en detrimento de los pasajeros.
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